De un tirón, los peregrinos llegaron pasadas las dos y media de la madrugada a Valverde, e hicieron el único alto en el Bar Torrellas, donde tomaron café y comentaron las incidencias de la caminata. Allí, se les unieron varias personas y una hora después, reanudaron la andadura hasta llegar a Ágreda, al filo de las 6 horas.Allí fueron recibidos en la parroquia de los Milagros, donde participaron en un desayuno colectivo, mientras que miembros de Cruz Roja asistían a los caminantes que precisaron atención, sobre todo ampollas y rozaduras en los pies. Posteriormente, asistieron a la misa de los peregrinos, con el sagrado recinto lleno de fieles, y rindieron pleitesía a la venerada imagen de la Virgen de los Milagros. En su mayoría, los peregrinos procedían de las provincias de Soria, Navarra, Zaragoza y la Rioja, y se desplazaron hasta Ágreda caminando por la noche. La costumbre tiene su origen en la época en la que las zonas limítrofes de las comunidades citadas anteriormente pertenecían a la diócesis de Tarazona. Pero la costumbre de visitar a los Milagros no sólo se mantiene sino que, año tras año, se incrementa.
Moisés Vicente Miguel, un riojano afincado en Cintruénigo y devoto de los Milagros, explicó el acto. “Cada año vamos más gente, y lo hacemos sobre todo por devoción. Siempre hay que agradecer o pedir algo a la Virgen”. Moisés Vicente, en compañía de Marcel Aragón, Juanjo Navarro y José Luis Garbayo, se ocupa de organizar la marcha, que también encierra problemas. “Hay que caminar por el arcén de la carretera y tiene mucho tráfico, sobre todo de camiones, por eso que venga Protección Civil con un coche, nos supone una gran ayuda”.
Fuente: Diario de Navarra